Friday, December 4, 2009

Una historia del verano

Este verano conoci a Tella en Transilvania. Tiene 13 anios y es huerfana de madre, y vive en el instituto Szent Ferenc Alapitvany en Deva.
Hace tres anios que organizamos un campamento de Ingles para los ninios del instituto, asi que ya la conocia de antes. Pero este anio Tella y yo nos hicimos amigas. Y decidimos que nos ibamos a adoptar la una a la otra como hermanas, asi seremos siempre familia.



Y es asi que tengo familia, no solo en Italia, en Mexico, en Chile, en Argentina, en Hungria y en Romania, sino en todas partes del mundo en esta Navidad! Recordemos que la Navidad es una ocasion de dar amor--mas que regalos costosos, demos amor, y amistad a los que nos rodean, y formemos una familia grande esta Navidad!
Feliz Navidad y Prospero Anio Nuevo a cada uno de ustedes, lleno de amor y felicidad!

Tuesday, October 6, 2009

Academia Delta de Jovenes Voluntarios

En el mes de Septiembre jovenes de varios paises del Europa se reunieron en Timisoara, Romania por un mes de entrenamiento en el ambito social, y voluntario.
Cada dia los jovenes participaron en cursos de taller, donde se les preparo para afrontar la vida de voluntariado.
Yo ayude en la cocina, ademas de dar un par de clases. Fue una experiencia muy linda y me alegro de haber participado en este evento.





mi hermana Susana, en la Academia Delta

Monday, August 10, 2009

Abrazos gratis

Abrazos libres es una iniciativa internacional, en mas de ochenta paises, fundada por Juan Mann, en Junio del 2004 con el simple proposito de ofrecer un abrazo a una persona desconocida.

Abrazos gratis es una campana con diversas funciones, entre ellas alegrar la vida de alguien, unir a las personas y compartir un momento feliz y renovar fuerzas para encarar la vida.



Abrazos gratis se trata de personas que se apoyan mutuamente. Cuando estas triste y solo en el mundo, ayuda tener a alguien con quien hablar, con quien reir, que alguien te sonria, que alguien te rodee con sus brazos y te asegure que todo va a ir bien.




Decidi hacer un cartel y ofrecer abrazos libres a quienquiera, sin importar si eran ricos o pobres, jovenes o mayores, quienes eran o de donde vinieran. Un abrazo libre serio justamente eso: sin costo y gratis para todos—Juan Mann

Tuesday, June 9, 2009

No estamos solos

Para Liliana en Chile, con muchisimo amor!

Cuando era pequena aprendi una cancion muy bonita que dice:

Que lindo es saber que alguien te ama,
Que lindo es saber que alguien se preocupa por ti
Que lindo es saber que alguien te necesita
Cuando nadie mas sabe que estas alli

Aun los momentos dificiles de la vida son mas sobrellevaderos cuando sabes que hay alguien que te ama, que piensa en ti, que te apoya y que ora por ti.
No siempre podemos estar cerca de las personas que queremos—pues cada quien tiene una mision que cumplir. Pero la distancia no significa que estamos solos. Al contrario, las oraciones y el afecto pueden cruzar montanas, desiertos y mares y brindar animo y consuelo.
La amistad es un regalo precioso. Es un regalo que te da fuerzas cuando estas debil y cansado. Siente tus alegrias y tristezas y te ayuda a afrontar las tormentas de la vida. Te da luz en tus noches oscuras y te abriga cuando hace frio.
Demos este regalo a cada uno que nos rodea, porque la vida es dificil y todos necesitamos que a alguien le importe.

Saturday, April 11, 2009

Proyecto Sahara

Como algunos de ustedes deben saber, pase el verano del 2006 en Granada, Espana. Fui a ayudar a una amiga Cristina, que habia recien tenido mellizas, y vivi un par de meses con ella y su madre y hermanos. Son 11 hermanos en total, pero en ese momento estaban solo los mas pequenos. Cristina tiene una familia estupenda, que se dedican a la labor de voluntariado—y tienen un proyecto espectacular en Sahara, donde pasan un mes al ano, generalmente en primavera, en los campamentos de refugiados Sarahauis. Este es el link a su pagina de web http://mundo-mejor.es/, vale la pena visitarla


Michael, Cristina y las mellizas, Kiara y Liana



Los ninos Casals en una representacion Navidena

Wednesday, February 25, 2009

un amor grande

Esta historia es preciosa...

Cualquiera que haya sido el destino de aquellos proyectiles de mortero, el hecho es que cayeron sobre un orfanato dirigido por misioneros en un pequeño pueblito de Vietnam. Los misioneros y uno o dos de los niños murieron en el acto. Varias criaturas más quedaron heridas, entre ellas una chiquilla de unos ocho años.
Algunas personas del pueblo pidieron asistencia médica desde una localidad vecina que tenía comunicación por radio con las fuerzas norteamericanas. Finalmente un dóctor y una enfermera de la marina llegaron en jeep. No portaban otra cosa que sus bolsos de instrumental médico elemental. Determinaron que la niña era la que se encontraba en estado de mayor gravedad. Sin una intervención rápida, moriría a causa del shock y de la hemorragia.
Una transfusión se hacía imperiosa y para ello se requería de un donante con el grupo sanguíneo correspondiente. Un rápido análisis arrojó que ninguno de los dos norteamericanos era del mismo grupo sanguíneo que la nena, pero varios de los huérfanos sí.
El médico apenas balbuceaba unas palabras en vietnamita y la enfermera hablaba un poco de francés elemental. Con esa combinación y un improvisado lenguaje de señas, trataron de explicar a aquellos niños asustados que si no suplían parte de la sangre perdida por la niña, ésta moriría sin remedio. Preguntaron entonces si alguien estaba dispuesto a donar sangre para ayudarla.
Su petición fue respondida con miradas atónitas y un silencio absoluto. Luego de unos minutos, que parecían eternizarse, se alzó titubeante una pequeña mano, que enseguida se plegó para finalmente levantarse otra vez.
—Muchas gracias —dijo la enfermera en francés—. ¿Cómo te llamas?
—Heng —respondió el niño.
Rápidamente acostaron a Heng sobre un catre, le limpiaron el brazo con alcohol y le introdujeron una aguja en la vena. El niño permaneció quieto y en silencio a través de aquella penosa prueba.
Al cabo de un momento soltó un profundo sollozo y se tapó rápidamente la cara con la mano que tenía libre.
—¿Te duele, Heng? —preguntó el médico.
El niño movió la cabeza respondiendo que no, pero luego de unos momentos soltó otro sollozo y una vez más quiso disimular su llanto. El médico volvió a preguntarle si la aguja dolía y una vez más Heng respondió negativamente, haciendo señas con la cabeza.
Sin embargo, sus gemidos esporádicos derivaron en un llanto continuo y silencioso. Mantenía los ojos herméticamente cerrados y el puño en la boca para acallar sus sollozos.
El médico y la enfermera comenzaron a preocuparse. Evidentemente algo le pasaba. En ese momento llegó una enfermera vietnamita para asistir al equipo médico. Al ver la angustia del pequeño le habló de forma presurosa en vietnamita. Escuchó su respuesta y volvió a platicarle, esta vez en tono tranquilizador.
Al cabo de unos momentos el paciente dejó de llorar y miró a la enfermera vietnamita con gesto dubitativo. Al asentir ella con la cabeza, la expresión del rostro del pequeño cambió por una de gran alivio.
Levantando la mirada, la enfermera dijo en voz baja a los norteamericanos:
—Creía que se estaba muriendo. Les entendió mal. Pensó que le habían pedido que diera toda su sangre para salvarle la vida a la niña.
—¿Pero por qué habría de acceder a eso? —preguntó la enfermera norteamericana.
La vietnamita repitió la pregunta al niño, quien respondió escuetamente:
—Es mi amiga.
«Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (S. Juan 15:13).